Los progresos continúan avanzando en las técnicas de fabricación y envasado. La carga de trabajo humana tiende a reducirse en favor de una automatización más rápida y económica de las tareas. Sin embargo, la transición del embalaje manual al embalaje automático o semiautomático puede ser complicada. Tenemos que revisar todo el proceso de fabricación, redistribuir tareas, repensar el funcionamiento general.

 

 

¿Qué obtenemos al automatizar?

 

Antes de pasar del acondicionamiento manual al embalaje automático o semiautomático, es necesario hacer las preguntas correctas. ¿Es esto rentable para mi negocio? ¿Cuánto tiene que aumentar mi producción para poder pensarlo? Por supuesto, estas preguntas deben hacerse mucho antes de invertir en nuevos equipos. Para las pequeñas y medianas empresas, la automatización representa:

  • Interés económico: esta transición genera innegablemente un aumento de la mano de obra, que se ha vuelto menos importante. Como resultado, la productividad aumenta y los beneficios económicos son mayores. 
  • Un interés ergonómico: la reducción del tamaño de la fuerza de trabajo salarial se ve agravada por la reducción de la sanción. Las tareas repetitivas y agotadoras ahora se confían a las máquinas, capaces de producir en cantidad sin agotarse a sí mismas. 
  • Interés de calidad: la producción es más rentable, menos agotadora para los empleados y definitivamente más optimizada en términos de calidad. El producto se puede rastrear fácilmente, la higiene se controla y el embalaje se establece en el milímetro. 

Por lo tanto, la automatización beneficia a la empresa en muchos sentidos, a pesar de un alto costo de adquisición. Sin embargo, esta sigue siendo una opción estratégica y rentable para la mayoría de las empresas. Queda por ver cómo se lleva a cabo el proceso de automatización…

 

 

¿Cómo funciona el proceso de automatización?

 

Para perfeccionar la implementación de la automatización de tareas, deben tenerse en cuenta varios elementos. En primer lugar, hay que echar un vistazo de cerca al producto que se pretende envasar: dependiendo de si es líquido, sólido, frío, caliente, el embalaje tendrá que variar y adaptarse al producto en cuestión. Por ejemplo, un alimento congelado será sometido a un tratamiento específico: el embalaje tendrá que ser soldado a baja temperatura para evitar calentar las barras de soldadura y correr el riesgo de descongelar el producto en cuestión.

A continuación, será necesario definir las tasas de producción y envasado, así como el volumen del envase. Esto le permite controlar el ritmo de producción y hacerse una idea de la cantidad de productos que puede empaquetar en un diario, semanal, semestral, etc.

El método de dosificación es también un elemento crucial: debemos favorecer un peso, contabilidad, dosis volumétrica? Depende enteramente del producto a empaquetar. En el caso de un polvo, será necesario determinar entre el método volumétrico o de peso: el primero es más rápido, el segundo (que tiene lugar en dos etapas) es más preciso.

Queda por determinar la capacidad de inversión de su empresa y las habilidades técnicas de sus equipos. ¿Están capacitados en el mantenimiento requerido por máquinas de envasado automáticas o semiautomáticas? Si este no es el caso, se requerirá una formación cuidadosa y le permitirá obtener equipos de calidad y equipos calificados.

Por último, decidir sobre los materiales de embalaje a utilizar es una elección que debe hacerse de acuerdo con el equipo técnico que tiene a su disposición. Si las películas de PE de un solo material son particularmente resistentes, las películas PP pueden ser más frágiles y pueden desgarrar más fácilmente. Cualquier proceso de envasado debe adaptarse perfectamente al material que trabaja para sublimar su calidad.

 

 

¿Se debe elegir el embalaje semiautomático o automático?

 

Si todavía duda en hacer la transición completa, es posible optar por el embalaje semiautomático. A diferencia de un proceso de automatización completo, el sistema semiautomático requiere el llenado manual del contenedor.

Una vez más, establecer criterios para la elección es esencial. La necesidad de embalaje automático o semiautomático se evalúa de acuerdo a sus necesidades, la cantidad de producción que está buscando o la fragilidad del producto envasado. Es por eso que le recomendamos que observe cuidadosamente la gama de máquinas disponibles en el mercado y que defina todos sus criterios con mucha antelación. En resumen, puede establecer una especificación y consultar a diferentes expertos que le guiarán en su proceso de compra.

Esta inversión debe ser pensada y analizada desde todos los ángulos. El cambio al embalaje automático o semiautomático interrumpirá su producción, por lo que se trata de liderar esta transición de la manera más óptima posible… Para usted, su empresa y sus empleados.

 

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