¿Cómo podemos estimular la compra de impulso en el estante gracias al packaging?

¿Cómo podemos estimular la compra de impulso en el estante gracias al packaging?

¿Siempre compra lo que había planeado adquirir en una tienda? Si este fuera el caso, muchas de las compras que se efectúan en una tienda no se harían! En realidad, hay muchas más compras “impulsivas” de las que se piensan. Mientras que muchas personas piensan que no son influenciables por el marketing de las marcas, las compras por impulso representan una parte significativa del consumo, especialmente teniendo en cuenta el número de clientes que las hacen todos los días. Por lo tanto, actualmente es impensable vender “simplemente” el producto que el cliente planeaba comprar: es necesario distinguir el producto, permitirle seducir al que lo encuentra, con el fin de crear una necesidad donde no había ninguna originariamente. ¿Cómo puede promoverse este tipo de comportamiento mediante el envasado? ¡Las respuestas las encontrará en este artículo!

 

¿Qué es una compra por impulso?

La compra por impulso es una compra no planeada por el cliente

Las compras de impulso son opuestas, por definición, a las llamadas compras “razonadas”. Estas son las que los clientes planean hacer, incluso antes de entrar en la tienda, y vienen a satisfacer una necesidad concreta que el cliente conoce. En este caso, el cliente no elige necesariamente el producto exacto. La compra impulsiva, por otro lado, se decide en el último momento, y no está programada con antelación. Se hace como resultado de un desencadenante, que a menudo es el producto en sí, o simplemente un elemento del contexto en el que se realiza la compra.

Los estudios de marketing y psicología han demostrado, desde hace décadas, que hay muchos elementos que pueden fomentar las compras por impulso. Ya sea el comportamiento de un vendedor, promociones asociadas, estado del producto, publicidad, entorno, incluso los olores del punto de venta, o incluso su atmósfera luminosa, no hay escasez de estratagemas para maximizar las posibilidades de desencadenar un fuerte deseo en el cliente. En este contexto, ¿cuál es la influencia precisa de las características del envase en la compra por impulso?

 

Antes de seducir, ¡hay que destacar!

Destacar se logra creando una ruptura visual con los envases de la competencia

La primera regla para un envase atractivo es poder ser visto, pero sobre todo ser notado en comparación con otros productos en el estante. En un momento en que, para cada tipo de producto, los clientes tienen múltiples opciones en las grandes superficies, hay que ser capaz de destacar. Para ello, sólo hay una consigna a respetar: crear una ruptura visual. El envase tiene que diferir de los demás, tiene que ser diferente. Sin embargo, se debe tener cuidado de no exagerarlo. De hecho, la trampa es querer ser demasiado “original”, incluso si significa crear un envase en total oposición con los códigos del producto que se vende. Una buena aplicación podría ser exagerar una característica que se utiliza normalmente en el envase del tipo de producto vendido. Por ejemplo, si el producto es un paquete de chips picantes, ¿por qué no hacer la bolsa completamente roja, en lugar de hacerlo sólo en unas pocas áreas del envase?

 

La poderosa palanca de la compra por impulso: la emoción

La emoción es la palanca que desencadena el impulso, y mitiga el aspecto racional de la compra

Provocar una compra impulsiva es sobre todo provocar una emoción. No es casualidad que las compras por impulso también se llamen “compras emocionales”. Por lo tanto, el envase debe tener como objetivo crear una emoción al cliente que mira el producto. Generalmente, el efecto funciona mejor si la emoción es positiva, ya que nuestro cerebro se siente naturalmente atraído por los estímulos positivos que percibe en su entorno. Los ejemplos más clásicos son envases que se centran en el humor o la alegría: una forma original o lúdica, un color vivo o asociado con el bienestar, un mensaje o un eslogan humorístico, etc. Sin embargo, es muy posible utilizar palancas emocionales más neutras, como la sorpresa, para favorecer aún más es aspecto llamativo. En efecto, también tendemos a mirar prolongadamente los elementos que nos sorprenden en nuestro entorno visual.

 

Evocar, a través del embalaje, el concepto subyacente del producto 

La adaptación del diseño al argumento de venta del producto garantizará la eficiencia del envase

Este es quizás el punto más importante a recordar: si suscitar la emoción es el objetivo del packaging, es sobre todo necesario poder reflejar el principal argumento de venta del producto a través del envase. Es difícil establecer reglas generales para inducir una compra por impulso, porque todo depende del producto, y del imaginario que suele devolver al consumidor. Por tanto, antes de querer provocar emociones, hay que comprender a qué imaginario se refiere el producto en sí. Por ejemplo, para un envoltorio de pastillas de menta, el concepto subyacente será la frescura causada por la pastilla en la boca. Es esta frescura lo que causa una sensación positiva cuando el cliente consume el producto. Es por esto que, el packaging deberá reflejar la noción de frescura, a través de un color blanco, imágenes marinas o polares, o incluso una textura satinada. Si el packaging está bien diseñado desde un principio, el concepto se evocará implícitamente en el cliente cuando vea el envase y, por lo tanto, sentirá la emoción deseada.

El envase es, sin duda, una palanca clave para la compra por impulso. Dos reglas deben ser recordadas: tratar de provocar una emoción positiva a través del envase, y adaptar su diseño lo mejor posible al imaginario colectivo al que pertenece el producto. Sin esta segunda regla, se corre el riesgo de perder el objetivo y tener un packaging totalmente inadecuado que no tendrá éxito entre los consumidores.

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Certificación CRC (Child Resistant Closure) para garantizar la protección de los niños

Certificación CRC (Child Resistant Closure) para garantizar la protección de los niños

Según la Association Prévention Attitude, 11 millones de personas son víctimas de un accidente doméstico cada año en Francia. Se trata de la principal causa de muerte de niños de entre 1 y 4 años.

Los envases que contengan productos peligrosos deben cumplir las estrictas normativas europeas y nacionales. Estos requisitos incluyen la obligación de que los envases tengan un cierre a prueba de niños, o CRC (Child Resistant Closure).  Los envases certificados por CRC son a prueba de niños y, por tanto, garantizan un nivel máximo de seguridad y protección para éstos.

En este artículo descubrirá cómo la certificación CRC (Cierre a prueba de niños), garantiza un envase seguro para una mejor protección infantil. 

 

La certificación Child Resistant Closure: un envase a prueba de niños

El ejemplo del tapón de seguridad CRC

El certificado Child Resistant Closure o CRC se otorga a los envases que contienen productos potencialmente peligrosos y dotados de un cierre de seguridad para los niños. El tapón CRC es una de las aplicaciones más extendidas. El envase es entonces la combinación de un continente y un sistema de cierre seguro. El propósito de este sistema es hacer que el acceso al contenido sea más complejo para los niños pequeños, para que tengan dificultades para abrir el cierre de seguridad por su cuenta.

Además, el sistema CRC siempre permite la apertura y cierre de un envase por parte de un adulto gracias a un mecanismo de seguridad adecuado. Existen diferentes tipos de apertura propuestos para los tapones CRC. La idea es combinar dos movimientos diferentes para complicar el acceso y la apertura del tapón por parte de los niños. Los mecanismos “Empujar-Desenroscar”, “Presionar-Girar”, “Presionar-Desenroscar”, “Presionar-Tirar”, etc., se encuentran entre las combinaciones más comunes de movimientos de apertura de tapones CRC en el mercado.

Los tapones de seguridad CRC se utilizan principalmente para asegurar los productos domésticos

La normativa impone fases intensas de tests de acuerdo con las normas de seguridad vigentes en Europa. Así, cada tapón de seguridad puesto en el mercado debe pasar primero una fase experimental de ensayo de apertura llevada a cabo en condiciones reales. Un panel de niños pequeños, así como un panel de adultos prueban la seguridad de la apertura del tapón pero también la de toda la botella. Este proceso de ensayo, que es relativamente largo y costoso para las empresas, es obligatorio en el envasado de productos que contienen elementos peligrosos destinados al mercado europeo.

Hoy en día, la mayoría de los tapones de seguridad CRC utilizan un sistema basado en dos gestos que se realizan simultáneamente. Esta solución, una vez probada, la Child Resistant Closure la ha extendido a casi todos los sistemas de cierre infantil de botellas que contienen productos peligrosos. Cabe señalar que cada modificación del tapón y/o de la botella deberá ser objeto de una nueva homologación mediante un ensayo experimental que verifique la eficacia del sistema de cierre de seguridad infantil.

Estos tapones CRC pesan más y son más grandes que otros tapones destinados a productos no peligrosos. En este contexto, es difícil para los fabricantes prever una optimización real de estos últimos, en particular mediante una reducción del grosor, sin correr el riesgo de una no aprobación durante las fases de ensayo y las cualificaciones de seguridad del producto. Por tanto, encontramos el mismo tipo de tapón de seguridad en el mercado durante muchos años sin que este último haya experimentado ninguna evolución real.

 

Safegrip® by Flexico®: el cierre certificado CRC

Safegrip® by Flexico® el primer  concepto de cierre patentado, certificado CRC (Child Resistant Closure)   

Flexico® ha desarrollado Safegrip®, el primer concepto de cierre patentado certificado CRC (Child Resistant Closure) para envases flexibles disponible en el mercado europeo.

Safegrip® tiene como objetivo limitar los riesgos de accidentes domésticos que afectan a los niños pequeños, y en particular, los relacionados con la ingestión de productos peligrosos o potencialmente corrosivos para la piel. El compromiso de Flexico® de trabajar para mejorar la protección de la infancia fue recompensado dos veces en 2017. El concepto Safegrip® fue galardonado en el concurso Pack The Future en la categoría de beneficio social y recibió un premio en los Oscars de l’Emballage.

El concepto Safegrip® se basa en un sistema patentado que requiere la apertura del envase a través de la coordinación de diferentes movimientos utilizando ambas manos. Este complejo sistema hace que sea más difícil para los niños pequeños acceder al producto contenido en tanto que no pueden abrir el envase en menos de 5 minutos. El sistema Safegrip® está certificado por CRC, pero sigue siendo fácil de abrir y recerrable para adultos y personas mayores. Está equipado con un efecto sonoro y táctil para garantizar su cierre perfecto.

El sistema de cierre CRC desempeña una importante función disuasoria para los niños y, por lo tanto, los protege de los riesgos de intoxicación y envenenamiento relacionados con el contacto de productos peligrosos.

Por otra parte, la aplicación práctica de un sistema CRC puede hacerse con relativa facilidad y rapidez y no requiere ninguna inversión especial. El concepto Safegrip® es rápido de implementar y se adapta a diferentes mercados: detergentes, productos médicos y farmacéuticos, bricolaje, tabaco o sistemas de baterías.

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¿Cómo podemos impulsar un producto gracias al envase?

¿Cómo podemos impulsar un producto gracias al envase?

Uno de los principales roles del envase de producto es principalmente funcional. Protege el producto durante su transporte y manipulación, e informa al consumidor de lo que contiene en el punto de venta. Sin embargo, otra función del envase también es la del marketing. De hecho, participa activamente en el resaltado y puesta en valor de las propiedades del producto. Desde las pistas más discretas, hasta los métodos más inventivos: existen múltiples maneras de hacer las cosas en este aspecto en el diseño del envase. ¿Cómo se convierte el envase en un verdadero transmisor de las propiedades del producto?

 

Crear una identidad sólida a través del envase

Cuanto más fuerte sea la identidad de un producto, más destacará el envase el carácter único y especial del mismo.

Algunos productos son emblemáticos en el imaginario colectivo, casi legendarios, a veces. Hay muchos ejemplos: botellas y latas de la marca Coca-Cola, los botes de Nutella…

¿Qué tienen en común todos estos productos? Su envase es reconocible entre mil. Saltan a la vista de los consumidores en un punto de venta minorista, y son capaces de atraerlos todavía más. Así, en un contexto de ventas en el que las compras son en su mayoría no planificadas, y esta tendencia aumenta con los años (según un estudio POPAI “Shopper Engagement Study”, 2012), este aspecto es un activo real para impulsar las ventas. Este fenómeno también se refleja cuando se pronuncia la marca: la representación mental del producto inmediatamente viene a la mente. Todos estos productos tienen una identidad propia, y por lo tanto se destacan de otros productos. Si tomamos como ejemplo la botella de Coca-Cola, el color rojo es una característica fuerte de la marca, porque es muy atípica en el sector de las bebidas. La originalidad no es el único criterio para crear una identidad sólida a través del producto: la recurrencia y persistencia de los elementos de identidad es otro. Si tomamos nuestro ejemplo, el diseño de la botella ha cambiado muy poco durante varias décadas. Por lo tanto, la durabilidad del diseño de envases también tiene un papel que desempeñar en esta estrategia.

 

Crear una coherencia entre las cualidades del producto y el envase

El envase es el equivalente al lenguaje no verbal: ¡habla de las expectativas del producto sin usar palabras!

El segundo punto fuerte del envase, en su aspecto de marketing, es su coherencia con las expectativas del producto. Básicamente, está diseñado para proteger el producto lo mejor posible, incluyendo el respeto de ciertas normas sanitarias y/o de seguridad cuando lo requiera la reglamentación. También se piensa a menudo para resaltar el producto en sí, pero no siempre en la expectativa del producto, que sin embargo es diferente.

Varias maneras se pueden utilizar para lograr esto, desde las más simples hasta las más originales. Por ejemplo, el color es una palanca muy clásica para mejorar las expectativas del producto. El ejemplo más revelador es el de las botellas de agua: todas tienen un color azul, verde y/o transparente, recordando así las dos expectativas fundamentales del agua: su poder refrescante y su “pureza”. Un experimento del investigador Nicolas Guéguen, en psicología de marketing, ha demostrado que las bebidas consumidas en vasos azules son percibidas como más refrescantes, lo que demuestra claramente la influencia del envase en la apreciación de un producto.

 

Demostrar la eficiencia del producto a través del envase

Una demostración efectiva de la expectativa del producto a través del envase es muy eficaz cuando está bajo control.

Otras marcas van mucho más allá y hacen del envase una demostración de la eficiencia del producto. Por ejemplo, Nike lanzó un modelo de calzado, el Nike Free 5.0, en 2014. El principal argumento del producto es contener una suela ultra flexible, adaptándose así en la medida de lo posible a los pasos de los deportistas. Así que la marca no dudó en empaquetar el calzado en cajas muy pequeñas. Al abrir la caja, el calzado estaba plegado y recuperaba su forma original después de una larga estancia en el embalaje. Ya sea en la tienda durante la prueba, o al desenvolver en casa, la demostración seduce de inmediato. Bonus no insignificante: la marca también aportó un argumento ecológico: la reducción en el tamaño de las cajas permitía ahorrar una cantidad considerable de cartón en la fabricación.

La expectativa del producto se puede promover mediante el envasado a través de varios métodos, ya sean explícitos o implícitos para el consumidor. La investigación en psicología del marketing tiende a confirmar, a través de varios estudios empíricos, que los esfuerzos realizados en envases para impulsar las expectativas del packaging, tienen efectos reales en el comportamiento de compra. Sin embargo, será necesario estar atentos a la coherencia entre las expectativas vendidas por el envase y las del producto, para garantizar un marketing ético, y unas expectativas que se vean cumplidas por el producto.

Para obtener más información, encuentre nuestras diversas soluciones o póngase en contacto con nuestros servicios 

¿Qué envases hay que utilizar para evitar la propagación de olores?

¿Qué envases hay que utilizar para evitar la propagación de olores?

Mientras que el olor de un producto a veces puede proporcionar placer sensorial (flores, perfumes, chocolate, etc.), puede en cambio molestar a algunas personas. En una despensa o refrigerador, la convivencia de los productos puede causar una mezcla de olores, o incluso la contaminación de un alimento por el olor de otro. Además, la elección de un envase adaptado con las propiedades de barrera adecuadas permitirá reservar su fragancia a los alimentos, evitando su propagación al ambiente o al resto de los productos contiguos.

 

Elija el material de embalaje adecuado

¿Cómo podemos protegernos del impacto olfativo de un alimento fragante como el queso, el pescado, la alimentación animal o las especias?

Entre los films de plástico utilizados para el envasado, hay múltiples variedades de materiales, utilizados en capas individuales, o en complejos coextrusionados o pegados. Cada material aporta sus propiedades de resistencia mecánica, de estanqueidad a los gases o al vapor de agua, sellado o de mantener la temperatura y el frío.

Por lo que se refiere a los productos olorosos, la propiedad que se buscará es la barrera de los gases, que transportan los compuestos volátiles responsables de la propagación de olores.

 

¿Qué films utilizar para las propiedades de barrera?

La barrera más eficaz es la proporcionada por una lámina de aluminio. Films complejos del tipo PET/Alu/PE o Papel/Alu/PE son ejemplos comunes. Mantienen aromas y garantizan una excelente barrera al oxígeno, la humedad y los rayos UV.

Luego hay films metálicos (PET metalizado/PE) y films PE/EVOH/PE que tienen buenas propiedades de barrera a los gases y permiten hacer el vacío.

Un film de plástico hecho de PET/PE es menos eficiente, pero todavía tendrá una barrera significativa al oxígeno y a la humedad para aplicaciones menos exigentes.

Por último, los films PE o PP de un solo material tienen una barrera al vapor de agua satisfactoria, pero mala para el oxígeno.

Las bolsas hechas a partir de films complejos son desafortunadamente difíciles de reciclar en el estado actual de la tecnología. Las investigaciones en curso son prometedoras, con procesos químicos consistentes en disolver la materia, pero estas técnicas aún no están en la etapa industrial.

Preferentemente nos centraremos en los films hechos de un solo material, o en films complejos hechos con el ensamblaje de varias capas del mismo material base, la mayoría de las veces polietileno, pero que tienen diferentes propiedades (densidad, temperatura de fusión, rigidez, etc.).

 

Un sistema de cierre óptimo

Dado que el producto se encuentra en un envase con propiedades de barrera suficientemente eficaces, surge la cuestión de la elección del cierre. Gracias a su hermetismo, la bolsa y su cierre deben garantizar una protección perfecta de los alimentos y una barrera óptima para los olores.

Para envasar un alimento oloroso, existen diferentes sistemas de cierre: soldadura, plegado con pegatina, cremallera simple o multiguía con o sin cursor, adhesivo removible, tapón, etc. Cada uno tiene un nivel diferente frente a los olores.

Las condiciones de consumo del producto serán decisivas para la elección del cierre. Si el alimento se consume en su totalidad al abrir el envase, una soldadura simple será suficiente. Si el alimento es poco aromático y se consumirá en varias veces – por ejemplo, un paquete de arroz – puede dirigirse hacia el plegado con pegatina. Si el alimento es particularmente oloroso, entonces es esencial proporcionar un cierre adecuado: tapón o cremallera. 100% hermético, el tapón se utilizará para productos líquidos o pastosos y para algunos polvos. Se recomiendan cierres de cremallera simples o multiguías con o sin cursor para alimentos en porciones, como queso rallado, café o especias.

La calidad de los envases y su hermetismo también contribuyen a la reducción del desperdicio de alimentos. Un producto será arrojado más rápidamente a la basura si su olor contamina la despensa o refrigerador mientras todavía es consumible, siendo su único mal extender olores en un momento en que no son requeridos.