
Aunque sean criticados, los embalajes se diseñaron inicialmente con siete objetivos muy específicos. El objetivo de este artículo será enumerar y explicar sus diferentes funcionalidades, con la ayuda del Consejo Nacional del Embalaje.
No, el embalaje no es una simple fuente de residuos.
1/ El embalaje contiene y protege un producto
Por cuestiones prácticas, de higiene o de seguridad, un producto, ya sea sólido o líquido, comestible o no, suele estar embalado. En efecto, a veces puede ser tóxico o nocivo. En ese caso, el embalaje lo aísla del entorno exterior, por ejemplo de los niños.
El envase también permite prolongar la durabilidad. Ofrece una barrera de protección contra las agresiones exteriores como los gérmenes o la luz, lo que optimiza la conservación de los productos perecederos.
Además, un embalaje protege contra el robo. Varios productos agrupados en un mismo envase serán, en efecto, menos prácticos de sustraer que un solo producto a granel.
Por último, el transporte se facilita, por ejemplo en el caso de los líquidos y los polvos. En efecto, sin embalaje, habría que emplear cisternas para un transporte a granel, lo que comprometería la venta al por menor.
2/ El embalaje como fuente de información
Entre la normativa, las normas y la información útil, el número de datos que deben figurar en los productos puede ser importante. Lógicamente, es el embalaje el que les sirve de soporte.
Según el tipo de producto, la normativa impone tal o cual tipo de elementos que deben aparecer obligatoriamente en el embalaje. Pueden referirse a la fecha de caducidad, las condiciones de almacenamiento, la presencia de posibles alérgenos, la composición del producto o advertencias. «El abuso de alcohol es peligroso para la salud» es una de las más conocidas.
Además, en el marco de la trazabilidad, pueden añadirse varias indicaciones, como una etiqueta o un origen controlado, por ejemplo. A menudo son una garantía de calidad para el consumidor y permiten un acto de compra más tranquilo.
3/ El embalaje ofrece la posibilidad de agrupación en lotes
Por varias razones, a veces es más práctico agrupar ciertos productos por lotes. Hoy en día sería difícil plantearse comprar una galleta o un yogur solo. Su consumo semanal es tal que resulta preferible una agrupación de varias unidades. Esto permite reducir la frecuencia de compra y facilitar su manipulación. Esta última ventaja concierne tanto a los consumidores como a los operarios.
Ciertas ofertas promocionales también utilizan este principio de agrupación. Esto permite al consumidor comprar, de una sola vez, varios productos contenidos en un embalaje único. Además de la simplicidad de manipulación, esta técnica ofrece una mejor comprensión de la promoción.
4/ El transporte y el almacenamiento facilitados por los embalajes
Durante las etapas de transporte y almacenamiento, las ventajas de los embalajes son múltiples. Permiten proteger los productos de los golpes. Primero durante los diversos actos de manipulación, pero también en los depósitos logísticos. Las soluciones adoptadas son variadas: cartones ondulados, films plásticos…
Además, gracias a la información impresa directamente en el embalaje, es posible conocer su contenido. De hecho, las etapas logísticas ganan en reactividad y los plazos de almacenamiento y transporte se optimizan.
5/ Los embalajes al servicio de los consumidores
Son de formas diversas y variadas. Sus sistemas de apertura/cierre son cada vez más innovadores. Los embalajes rivalizan en inventiva para permitir una experiencia de cliente en consonancia con las necesidades cotidianas.
Portátil, fácil de abrir, recerrable, compatible con microondas y congelador, manejable en todas las circunstancias, reciclable… Estos adjetivos califican perfectamente los embalajes de hoy.
Además, los formatos se adaptan cada vez más a los consumos reales. Hoy en día, en efecto, el formato individual se opone al formato familiar. Las diferentes situaciones del hogar se tienen así en cuenta y el desperdicio alimentario se controla.
6/ Un producto acondicionado fácilmente gracias a su embalaje
La forma de los embalajes no se estudia únicamente para el cliente. La cadena de acondicionamiento también forma parte de la ecuación. Varios parámetros se tienen en cuenta en esta etapa de la vida del producto y de su envase.
Con la automatización, todo debe ir rápido, funcionar bien y a menor coste. Ahora bien, durante la etapa de llenado de los envases, nada debe detener la cadena. Es en este momento cuando entra en juego la forma del embalaje. No debe perjudicar la automatización para responder a la lógica económica: ahorro de tiempo y, por tanto, de dinero.
Además, siendo primordial la seguridad de los empleados, sus condiciones de trabajo no deben verse comprometidas durante el acondicionamiento. Por tanto, es indispensable tener en cuenta este aspecto al estudiar un nuevo tipo de embalaje.
Por último, esta etapa es crucial porque marca el final del recorrido de un embalaje vacío en una cadena de acondicionamiento. Acoge finalmente el producto que debe transportar y proteger. Por tanto, no debe degradarse, contaminarse ni perderse el contenido a causa de una eventual fragilidad de su acondicionamiento.
7/ El embalaje da protagonismo al servicio de marketing
Una marca reconocida, bonitos colores, un producto claramente identificado… El trabajo de un servicio de marketing consiste en transmitir una imagen, unos valores y hacer vender. ¿Qué hay más natural que utilizar el embalaje como soporte de expresión del producto y de la marca?
Por último, con el tiempo, han aparecido ciertas «normas» que permiten clasificar ciertos productos rápidamente. La leche es un muy buen ejemplo: embalaje rojo para la leche entera, azul para la semidesnatada. El consumidor pasa menos tiempo en los pasillos y sabe exactamente qué comprar. Cuanto más claro y legible sea el mensaje mostrado, más dispuesto estará el consumidor a comprarlo.
En conclusión, gracias a sus siete funcionalidades, los embalajes forman parte integrante del día a día de los consumidores. Sin embargo, algunos buscan prescindir de ellos por cuestiones medioambientales. Ya se está realizando un esfuerzo en la reducción de los sobreembalajes. No obstante, los embalajes han permitido realizar increíbles avances, tanto durante el acondicionamiento, el almacenamiento y el transporte como en términos de experiencia del consumidor.
Para saber más sobre la política de gestión de residuos de Flexico, visite la página Flexico, un actor ecorresponsable.