La ley relativa a la lucha contra el despilfarro y a la economía circular fue adoptada definitivamente el 10 de febrero de 2020. En cuanto al aspecto del despilfarro, el texto pretende ser proactivo en todos los frentes: la clasificación, el reciclaje, la reparación, el depósito… ¿Cuáles son concretamente las medidas previstas y en qué plazos? Respuestas en este artículo.

 

La ley contra el despilfarro pondrá orden en los residuos

Según el eco-organismo Citeo, la tasa de reciclaje en Francia alcanzó el 70% en 2018. Sin embargo, existen grandes disparidades según los materiales. Por ejemplo, mientras que el acero se recicla íntegramente, el plástico solo lo hace en un 26,5%. No obstante, la problemática relacionada con los residuos plásticos que terminan en la naturaleza se ha convertido en una de las prioridades. Por ello, el gobierno francés ha integrado en la ley contra el despilfarro el objetivo de alcanzar el 100% de plástico reciclado en 2025.

Para alcanzar este ambicioso objetivo, se han integrado varias medidas en el texto de la ley. En primer lugar, la clasificación de residuos se generalizará para «todo productor o poseedor de residuos». Por ejemplo, los metales, vidrios, plásticos, papeles/cartones, textiles y maderas podrán depositarse en contenedores específicos en los grandes almacenes. De esta manera, los consumidores podrán deshacerse de los envases en el momento de pasar por caja, a más tardar en 2025.

Además, las normas de clasificación de residuos en los municipios deben uniformarse. El uso de carteles permitirá a los ciudadanos disponer de información clara sobre estas normas. Finalmente, los envases deberán indicar de forma detallada, a más tardar el 1 de enero de 2022, las instrucciones de clasificación que se aplican a cada uno de sus componentes.

 

El reciclaje como objetivo prioritario de la ley relativa a la lucha contra el despilfarro

Clasificar está bien, pero el objetivo es reciclar todo lo que se clasifica. Para ello, los comercializadores tienen la obligación de diseñar plásticos reciclables a partir de 2022, bajo pena de multa. Además, se definen dos objetivos progresivos de reciclaje de botellas de plástico de uso alimentario:

  • 77% en 2025;
  • 90% en 2029.

Con el fin de apoyar la necesidad de mejorar el rendimiento de la clasificación, los eco-organismos llevarán a cabo campañas de sensibilización. Estas se centrarán en el carácter reciclable de los productos puestos en el mercado.

Finalmente, para apoyar el reciclaje, es necesario encontrar salidas para los productos reciclados. Con este fin, la ley sobre la economía circular y la lucha contra el despilfarro prevé la obligación de incorporar materiales reciclados en ciertos productos. Estos se definirán con precisión después de estudios de impacto sobre la salud y el medio ambiente.

 

Luchar contra el despilfarro reparando lo que se pueda

Es fundamental producir menos residuos. Con este fin, la reparación de productos que contienen piezas de repuesto constituye una excelente solución. La ley contra el despilfarro integra, por tanto, varias medidas en este sentido.

La primera de ellas se dirige a los fabricantes de equipos eléctricos y electrónicos. Deberán comunicar, a más tardar en 2024, el índice de reparabilidad de sus productos. Esta información irá acompañada de la duración de la disponibilidad de las piezas de repuesto. Los consumidores podrán entonces compararlos, con conocimiento de causa.

Estas piezas de repuesto podrán ser nuevas o sustituidas por piezas procedentes de la economía circular. El objetivo es, además de la reducción de costes para el consumidor, la disminución de la producción de residuos.

Además, la incitación a reparar se apoya en medidas relativas a la garantía legal. A partir de ahora, cualquier reparación durante el período de garantía implicará automáticamente una prórroga de esta última de seis meses adicionales. Asimismo, si la reparación no es posible o si no la realiza el vendedor, el consumidor puede exigir un reemplazo del producto. En este caso, la garantía legal se reinicia.

Finalmente, el fabricante de un bien no tiene derecho a oponerse a su reparabilidad o reacondicionamiento, de ninguna manera.

 

El depósito como alternativa al reciclaje para evitar el despilfarro

¿Depósito para reutilización, depósito para reciclaje? Estas dos soluciones han sido largamente debatidas en los medios de comunicación en los últimos meses. El texto de la ley deja la puerta abierta al pedir a la ADEME que evalúe anualmente el rendimiento del reciclaje, especialmente de las botellas de plástico. Luego, en 2023, si no se alcanzan los objetivos, el Gobierno implementará un sistema de depósito para reutilización y/o reciclaje.

Cabe recordar que el depósito para reutilización consiste en devolver una botella usada a un punto de recogida, a cambio de una posible retribución monetaria. Luego, esta botella se lava y se reutiliza. El depósito para reciclaje, por su parte, consiste en hacer pagar a los consumidores una ecotasa por cada botella de plástico comprada. Esta tasa les será devuelta si entregan dicha botella en puntos de recogida especialmente previstos para este fin. Finalmente, será reciclada.

La ley relativa a la lucha contra el despilfarro y a la economía circular promete revolucionar el sistema francés, tanto en términos de producción como de gestión de residuos. El objetivo declarado es prohibir el plástico de un solo uso y poner el reciclaje y la reutilización en primer plano para todos los materiales. La ambición está ahí, algunas soluciones ya existen y otras investigaciones están en curso y avanzan… ¡Solo queda aplicar y esperar los resultados!

 

> Para saber más sobre la política de gestión de residuos de Flexico, visite la página Flexico, un actor eco-responsable.

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