El embalaje representa el 45% de los 4,8 millones de toneladas de plásticos consumidos en Francia (fuente: ELIPSO, Eurostat)

El embalaje es el sector que más plástico consume en Francia. Su impacto medioambiental demostrado obliga a establecer líneas de mejora para encontrar el equilibrio entre un futuro sostenible y un modelo de consumo adaptado a los estilos de vida contemporáneos. El embalaje responde a necesidades clave como el aumento de la vida útil de los alimentos, la conservación de los productos y el cumplimiento de las medidas de higiene, en particular debido al nomadismo y a los hábitos actuales de los consumidores. Por lo tanto, es necesario adaptarlo a las exigencias del ecociudadano para convertirlo en el aliado de las generaciones futuras. En este artículo, descubra cómo el embalaje puede responder a las exigencias de los ecociudadanos.

1. El reciclaje: una respuesta que seduce a los clientes eco-concienciados

Poner en el mercado más materiales reciclables

El reciclaje se integra cada vez más en la gestión de los residuos domésticos, con 3,3 millones de toneladas de residuos reciclados en 2016 de los 4,9 millones de toneladas puestos en el mercado. El plástico representa aproximadamente 2,2 millones de toneladas de residuos domésticos e industriales, pero solo se recicla el 25,4% de los envases de plástico (fuente: ELIPSO, Eurostat, cifras de 2016). Para aumentar la proporción de envases de plástico reciclables, basta con incrementar el uso de plásticos ya reciclables como el PE (polietileno) y el PP (polipropileno) en la fabricación de envases. El PE también constituye una alternativa a los envases más complejos que requieren propiedades barrera para conservar los alimentos cuando se estructura en capas múltiples. Por último, favorecer el uso de envases de papel cuando ello no afecte a la calidad de almacenamiento del producto envasado también puede representar una solución de packaging eficaz y fácilmente reciclable.

 

Seguir concienciando a los consumidores

El reciclaje ofrece buenas perspectivas para la reducción de residuos cuando se aplica con constancia. Sin embargo, ante la cantidad de materiales diferentes puestos en el mercado, los distintos símbolos y la clasificación de los plásticos, el consumidor se pierde con facilidad y se ve abrumado por la información. Para responder a las exigencias del ecociudadano, es importante seguir concienciando al consumidor ofreciéndole una comunicación clara sobre los envases que debe reciclar, sin que tenga que buscar la información por sí mismo. Los expertos en la materia coinciden en la necesidad de responsabilizar al consumidor respecto al reciclaje, pero para ello también es necesario facilitar la difusión de la información de modo que reciclar no sea un esfuerzo adicional, sino que se integre de forma natural en el estilo de vida de cada persona.

2. Los envases mejor adaptados son los preferidos por los ecociudadanos

Modificar la composición de los envases

El impacto medioambiental de un envase no se limita únicamente al material del que está hecho. De hecho, el envase también está compuesto por tintas de impresión y pegamento. Algunas tintas y colas son contaminantes, tóxicas y producen residuos. Es el caso de las tintas muy coloridas o metalizadas, los barnices de adherencia y las colas acrílicas, adhesivas o autoadhesivas. Para responder a las exigencias del ecociudadano, hay que favorecer el diseño de envases con colas lavables que no produzcan lixiviados en las aguas de lavado, como las tintas y colas a base de agua o incluso vegetales.

Reducir los envases

Para poner en valor un producto, facilitar el almacenamiento, informar al consumidor o reducir los costes de producción, es habitual ver el uso de varios envases diferentes. Es el caso, por ejemplo, de un producto comestible envuelto primero en un envase de aluminio para preservar sus aromas y luego recubierto con un envase de cartón impreso para presentar el producto. Entonces se habla de sobreenvasado. Reducir el número de envases es un enfoque ambientalmente sostenible, ya que disminuye los costes asociados a la fabricación de los sobreenvases, así como los costes vinculados al tratamiento de residuos, producidos en menor cantidad. Proponer envases simplificados, en materiales que ya ofrecen propiedades barrera interesantes y en los que la marca y la información de composición estén impresas directamente en el envase, representa una solución eficaz para reducir su cantidad.

3. Desarrollar soluciones sostenibles para responder a las exigencias de los consumidores preocupados por preservar el medio ambiente

Fomentar el ecodiseño

El ecodiseño consiste en considerar el impacto medioambiental de un envase incluso antes de su fabricación y desarrollar alternativas que limiten las consecuencias negativas sobre el medio ambiente a lo largo de toda la vida útil del envase. Como dice el refrán, “más vale prevenir que curar”, y es responsabilizando la fabricación de los envases desde su diseño como se podrán aportar soluciones concretas a las exigencias del ecociudadano.

Implementar la ampliación de las instrucciones de separación de residuos

En 2016, se recicló el 68% de los envases domésticos, de los cuales solo aproximadamente una cuarta parte eran envases de plástico. Según el sitio ecoemballages.fr, la separación de los envases de plástico está limitada por el sistema de clasificación implantado hace 25 años. Adoptar medidas para duplicar la tasa de reciclaje de los envases de plástico mediante la implantación de nuevos sistemas modernos y mejor adaptados al reciclaje del plástico permitirá responder a las expectativas de los ciudadanos preocupados por el medio ambiente.

Dada la necesidad de los envases en la vida cotidiana, los cambios en el comportamiento de consumo deben adaptarse específicamente: reducir los envases cuando no sean necesarios, utilizar componentes reciclables y no tóxicos, evaluar el impacto medioambiental de un envase desde su diseño, ampliar las instrucciones de separación de residuos, pero también fomentar la investigación y el desarrollo para encontrar alternativas sostenibles.

Recientemente, han llegado al mercado bolsas de bioplásticos (plásticos de origen vegetal). Aunque por sí solas no constituyen una respuesta definitiva a los problemas medioambientales, muestran la voluntad de poner la investigación al servicio del desarrollo de soluciones que respondan a las exigencias de los consumidores para ofrecer alternativas sostenibles.

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