El embalaje desempeña un papel fundamental en la trazabilidad de los productos. Impuesta por la normativa y/o por normas específicas, esta se materializa en diversas menciones indicadas directamente en el embalaje. Basándose en un informe del Consejo Nacional del Embalaje, este artículo responderá a dos preguntas: ¿cuáles son estas informaciones y a quién van dirigidas?

 

El embalaje, soporte de la trazabilidad de los productos

Está presente en todas o en parte de las etapas de la cadena, desde la producción hasta el consumo. Lógicamente, el embalaje ha sido proclamado el soporte preferente para toda la información relacionada con la trazabilidad de los productos.

La normativa y las normas relativas a las obligaciones de trazabilidad prevén especificidades en función de las familias de productos: alimentación, medicamentos, juguetes… Por lo tanto, el embalaje debe saber evolucionar en cuanto a las indicaciones que contiene. En particular, según su destino y su grado de seguridad intrínseca, esta información puede ser de varios tipos:

  • visibles;
  • codificadas o invisibles;
  • químicas.

 

Los tres marcadores de la trazabilidad en los embalajes

No todas las indicaciones colocadas en los embalajes tienen la misma finalidad. Si algunas están destinadas al usuario, otras presentan un nivel de seguridad elevado. Por último, las últimas tienen más bien un papel logístico y económico.

 

1/ La información visible en los embalajes

Los marcadores denominados visibles tienen dos objetivos principales: informar al consumidor y evitar las falsificaciones. Para ello se utilizan tres tecnologías. En primer lugar, la serialización permite identificar el producto mediante un número único. Después, el holograma es una etiqueta adhesiva utilizada principalmente para artículos de lujo y farmacéuticos, así como para bebidas alcohólicas. Por último, la marca de agua es una huella integrada en el papel durante su fabricación. Esta última ofrece garantías de seguridad sobre el origen oficial del producto que la lleva.

 

2/ El embalaje y los marcadores codificados o invisibles

Todo el mundo lo conoce. El marcador codificado más famoso es el código de barras. En una o dos dimensiones, su finalidad es diferente. El código de barras unidimensional se descifra con un lector óptico. Contiene, entre otros datos, información sobre el origen del artículo y su naturaleza. También lo utilizan las cadenas de distribución para definir el precio de venta que se muestra en caja.

El código de barras bidimensional, comúnmente llamado «QR code” (Quick Response Code), está más bien destinado a remitir al usuario a una fuente de información complementaria. Por lo general, se trata de una puerta de acceso directo a un sitio web. La mayoría de las veces se puede leer con un smartphone.

Por último, el tercer tipo de marcador codificado utilizado es invisible. Se trata de la etiqueta RFID, por Radio Frequency IDentification o identificación por radiofrecuencia. Como su nombre indica, es un circuito electrónico capaz de enviar información a un terminal compatible. Puede adoptar diversas formas: tarjeta, etiqueta, ficha… Gracias a la tecnología RFID, se puede leer automáticamente una multitud de datos durante las etapas de almacenamiento, logística y venta. Por ejemplo, es posible conocer el origen del producto o el tiempo que ha tardado en atravesar cada una de las etapas desde su fabricación hasta su venta.

 

3/ Los marcadores expertos colocados en los embalajes

Esta tecnología es, sin duda, la más avanzada y se basa en el principio del marcado químico. Totalmente invisible, ya que está integrado directamente en el material, requiere el uso de herramientas específicas para descifrarlo. La información que contienen estos marcadores químicos es de varias naturalezas: identificación, trazabilidad… La principal ventaja es que no se degradan y pueden leerse a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.

 

Los retos del embalaje en la trazabilidad

El embalaje, apoyado por las diferentes técnicas de marcado, permite responder a cuatro retos en términos de trazabilidad:

  • salud y seguridad del consumidor;
  • reciclaje y fin de vida del embalaje;
  • información y comunicación de los diferentes actores;
  • usos y servicios a lo largo de todo el proceso, desde la producción hasta el consumo.

 

La trazabilidad con fines de salud y seguridad del consumidor

Las indicaciones que figuran en los embalajes pueden incluir advertencias específicas con el fin de preservar su integridad física. También permiten informar al usuario sobre la naturaleza de los materiales utilizados. En primera línea está el plástico: un código y una abreviatura colocados en un triángulo precisan el tipo de material utilizado. Por ejemplo, el polipropileno se caracterizará por las letras PP asociadas al número 5.

 

El reciclaje y la gestión del fin de vida del embalaje

Al conocer el tipo de material que compone el embalaje, es posible preparar mejor su fin de vida. Si es reciclable, podrá indicarse. Si deben tomarse precauciones particulares, la información que figura en él también puede permitir anticiparlas.

 

La trazabilidad de los embalajes al servicio de la información y la comunicación

¿Qué hay más normal que utilizar los embalajes para transmitir mensajes? Desde la producción hasta el fin de vida, pasando por la etapa de consumo, este soporte es ideal para informar a cada actor gracias a información específica.

Así, un distribuidor puede asegurarse del origen del producto que está a punto de vender, mientras que el consumidor final puede, por ejemplo, conocer su fecha de caducidad. Por último, cada etapa de la cadena logística, desde el proceso de producción hasta la entrega al distribuidor, puede trazarse gracias a la información indicada en el embalaje.

 

El embalaje: un socio logístico de primer nivel

El embalaje integra todos los datos relativos a su recorrido. Es posible conocer cada una de las etapas que ha atravesado entre su producción y su venta. También se registra el tiempo transcurrido en cada una de estas fases. Por último, en caso de destrucción antes de finalizar el proceso, la cuantificación de los residuos así generados es accesible gracias a los diferentes marcados.

Por lo tanto, el embalaje tiene más de un as en la manga y no solo permite proteger el producto. También proporciona un historial fiable y tranquilizador.

Para saber más sobre la política de gestión de residuos de Flexico, visite la página Flexico, un actor eco-responsable.

Otras noticias que podrían interesarle

économie circulaire
contact-us
Contáctenos
catalog
Catálogo