
Objeto de estudio durante décadas, el plástico comenzó a producirse de forma industrial a partir de los años 30. Hoy en día, este material, en parte reciclable, se fabrica en cantidades de varios cientos de miles de toneladas al año.
Pero, ¿por qué el plástico es utilizado masivamente por las industrias? Higiene, seguridad, cualidades de conservación, resistencia… Analicemos aquí, una por una, las razones que llevan a elegir el plástico como material de embalaje.
El plástico, aliado de la higiene y la conservación
Ampliamente utilizado para el envasado en la industria agroalimentaria, el plástico se presenta rápidamente como un material fiable en términos de higiene y seguridad. Además de ser económico, posee numerosas cualidades que favorecen la buena conservación de los alimentos. De hecho, ¡un alimento bien envasado es un alimento seguro para consumir!
Durante el transporte y almacenamiento de los alimentos, el plástico los protege tanto de la luz (y en particular de los rayos ultravioleta) como de microbios o mohos. ¿Sabía que, por ejemplo, la vida útil de la carne de vacuno puede prolongarse de 5 a 10 días? Esta duración puede ser incluso superior si se opta por una de las soluciones de envasado de plástico más avanzadas. Finalmente, su ligereza es una verdadera ventaja para el transporte de productos.
Altamente resistente al calor y al frío, el plástico es un aliado clave para la realización de diferentes técnicas de conservación como la esterilización, el envasado al vacío o la liofilización (método de desecación que consiste en congelar un alimento y luego someterlo al vacío).
Además, la transparencia del plástico permite visualizar el producto sin necesidad de abrirlo, garantizando así la preservación de la higiene y la seguridad de los alimentos.
El plástico es, por último, un buen socio para luchar contra el desperdicio alimentario. Sus cualidades de envasado permiten prolongar la vida útil de los alimentos y conservar sus sabores y propiedades nutritivas. Además, protege los productos más frágiles, como las frutas, durante el transporte, limitando así las pérdidas.
El plástico, material de alta resistencia
¿Sabía que los cascos y los uniformes de los bomberos están hechos de plástico (en un tipo adaptado a los equipos de protección individual)? Esto dice mucho sobre la fiabilidad y resistencia de este material, que además tiene la ventaja de ser ligero. Elegido por profesionales expuestos a los peligros del fuego o los derrumbes, el plástico está dotado de un gran poder aislante y una gran robustez, que permite amortiguar los golpes.
¿Sabía que necesita 150°C más que la madera para quemarse?
Es esta misma robustez y resistencia a temperaturas bajas y altas lo que nos hace optar por el PVC, especialmente para las tuberías de distribución de agua, como una solución duradera y segura.
Estos ejemplos de uso del plástico para la fabricación de elementos expuestos a condiciones extremas nos demuestran la fiabilidad de este material «barrera» que preserva su contenido.
Para el embalaje, el ensamblaje de diferentes materiales plásticos puede adaptarse para satisfacer las necesidades de envasado específicas de cada producto.
De hecho, las películas plásticas pueden estar compuestas por múltiples componentes, utilizados en capa única o múltiple, aportando cada material propiedades de resistencia mecánica, resistencia a las temperaturas o estanqueidad.
Además, es necesario elegir un sistema de cierre fiable que refuerce la seguridad y la hermeticidad del envase. Soldadura, adhesivo reposicionable, cremallera simple o multipista, con o sin cursor, etc.
Finalmente, varios plásticos son hoy en día reciclables, característica que se suma a la lista de razones para elegirlos para el envasado de alimentos, productos textiles o medicamentos.
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