Ha sido noticia en los últimos meses, especialmente por parte de los más «ecologistas», que le reprochan un carácter demasiado pasivo. No obstante, tiene el mérito de existir y de abordar de frente una problemática cada vez más acuciante. Esta es la nueva ley relativa a la lucha contra el desperdicio y a la economía circular, promulgada definitivamente el 10 de febrero de 2020.

Precisamente, ¿cuáles son las próximas medidas para luchar contra el desperdicio alimentario?

Medidas generales relativas a los envases de plástico y al desperdicio alimentario

La ley sobre economía circular establece varios objetivos, tanto cuantitativos como temporales. Por una parte, pretenden limitar el uso de envases de plástico de un solo uso. Así, el gobierno ambiciona:

  • alcanzar una tasa de reciclaje de plásticos del 100% en 2025;
  • prohibir completamente la comercialización de envases de plástico de un solo uso en 2040.

Para lograrlo, se han previsto hitos anuales hasta 2025. Estos se centrarán, en particular, en la prohibición progresiva de los diferentes productos que contienen plástico de un solo uso. A partir de ahí, se instaurarán nuevas etapas cada cinco años, hasta 2040.

Por otra parte, los objetivos se centran en el desperdicio alimentario. Para ello, se ha incluido en el texto un objetivo de reducción del 50% respecto al nivel de 2015. Dos ámbitos principales se ven afectados, cada uno con su propio plazo de aplicación:

  • la distribución alimentaria y la restauración colectiva deberán alcanzar este objetivo en 2025;
  • el consumo, la producción, la transformación y la restauración comercial disponen de un plazo más largo, hasta 2030.

Por último, con el fin de acompañar estas medidas, se han previsto otros planes de acción. Estos crean un vínculo directo entre los envases de plástico y el desperdicio alimentario. Los dos más importantes conciernen a la venta a granel y la venta en lotes, que se detallarán a continuación.

La venta en lotes: enemiga de la reducción de envases y de la lucha contra el desperdicio alimentario

¿Quién no ha visto nunca frutas u otras verduras en su expositor cuidadosamente envueltas en film plástico, solas o en lotes? Este formato facilita el acto de compra y/o contribuye a la protección del producto, pero presenta varios inconvenientes incompatibles con la mentalidad actual.

En primer lugar, los filmes de plástico no son actualmente reciclables en la mayoría de los departamentos franceses. Solo los territorios que han implementado la ampliación de las consignas de triaje relativas al plástico ofrecen por el momento esta posibilidad. Sin embargo, a mediados de 2019, esta medida solo afectaba a 24 millones de franceses, según el organismo ecológico Citeo. Por otra parte, aunque el 88% de los franceses separaba sus residuos en 2018, solo el 48% de ellos lo hacía sistemáticamente. En definitiva, relativamente pocos filmes plásticos son susceptibles de ser reciclados. El impacto ambiental de estas frutas y verduras envasadas no es, por tanto, insignificante.

Además, la compra en lotes fomenta el desperdicio alimentario. Los consumidores tienden entonces a sobreestimar sus necesidades reales. Compran un lote sabiendo que no necesitan tal cantidad. La consecuencia es que corren el riesgo de no consumir una parte de ese lote, lo que constituye una parte no desdeñable del desperdicio alimentario. Como prueba, el Ministerio de Transición Ecológica y Solidaria anuncia en su sitio web que cada persona tira al año 7 kg de residuos alimentarios no consumidos y aún envasados.

Para reducir significativamente esta cifra, el gobierno ha decidido prohibir el acondicionamiento que contenga plástico alrededor de las frutas y verduras. Así, a partir del 1 de enero de 2022, solo los lotes superiores a 1,5 kg, así como los productos demasiado frágiles para ser vendidos a granel, podrán ser envueltos en un envase que contenga plástico.

 

Las ventajas de la venta a granel según lo previsto en la ley sobre el desperdicio alimentario

Comerciantes y ciudadanos también deberán realizar un esfuerzo en términos de venta a granel. Esta práctica, ya muy aplicada entre los partidarios del «residuo cero», será mucho más común en los hogares dentro de unos años.

Con este fin, la ley sobre el desperdicio alimentario fomenta la venta a granel. Para ello, se proponen varias medidas. En particular, los comercios de venta al por menor de más de 400 m2 que ofrezcan productos a granel están obligados a poner a disposición de los consumidores recipientes reutilizables adecuados. Estos deben estar limpios y sustituir a los envases de un solo uso. Por otra parte, el consumidor tiene derecho a traer su propio recipiente, siempre que sea adecuado y esté limpio. Mediante un cartel que explique estos criterios, el comerciante tiene derecho a rechazar el envase proporcionado por el consumidor si no los cumple.

Comprar a granel permite, la mayoría de las veces, adquirir solo lo estrictamente necesario. Así, este nuevo hábito de consumo permitirá reducir el desperdicio alimentario. Por último, esto permitirá limitar drásticamente la cantidad de envases de plástico de un solo uso comercializados.

> Para obtener más información sobre la política de gestión de residuos de Flexico, visite la página Flexico, un actor ecorresponsable.

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