Pero por cierto, ¿cuál es la historia de los plásticos?

Pero por cierto, ¿cuál es la historia de los plásticos?

El plástico es un material reciclable, altamente explotado por la industria, por su resistencia, durabilidad, ligereza y bajo costo. Puede tener muchas aplicaciones y es habitualmente utilizado, pero ¿desde cuándo?

Desde el uso de materiales naturales elásticos hasta el primer polímero, la historia del plástico abarca decenas de siglos. Sepa cuáles son sus orígenes y quiénes fueron sus sucesivos inventores.

 

¿Qué es el plástico?

Antes de remontarnos a los orígenes del plástico, volvamos a la definición de este material tan extendido. Derivado del término latino plasticus, que a su vez proviene del griego antiguo plastikós (“relativo al modelado”), la palabra tal como se utiliza hoy en día se refiere a un polímero, es decir, un conjunto de moléculas que constituyen un material totalmente sintético.

Las características del ensamblaje diferencian los tipos de plástico que se pueden encontrar hoy en día, algunos de los cuales son reciclables: el polietileno (el más común, a menudo utilizado para envases), el policloruro de vinilo (conocido como PVC) o el polipropileno (de los cuales están hechos muchos envases de alimentos), por nombrar algunos.

Pero podemos encontrar algunas de las propiedades atribuidas al plástico industrial en materiales de origen natural, cuyo uso se remonta mucho más lejos.

 

Materiales naturales con propiedades elásticas en el origen de los plásticos

Aunque la invención del plástico sintético se remonta a mediados del siglo XIX, el uso de materiales naturales con propiedades elásticas es mucho más antiguo.

Por ejemplo el látex, que ya se utilizaba en Sudamérica 1.600 años a. C. Esta savia maleable del árbol Castilla elastica, se utilizó para hacer bolas o figuritas, a través de un proceso de separación del agua y solidificación.

Este caucho natural, utilizado principalmente por los aztecas, fue descubierto por los colonos americanos en el siglo XV, y también hizo posible la fabricación de botellas, botas y otros objetos de uso cotidiano. Su resistencia y durabilidad lo convirtieron en una solución óptima para evitar los inconvenientes, como la fragilidad o el peso, de materiales tradicionales como la madera o el metal.

Es necesario efectuar un salto de algunos siglos para ver los comienzos del plástico tal como lo conocemos hoy en día, después de varias décadas de trabajar el caucho.

 

La parkesina o celuloide, génesis del plástico

A mediados del siglo XIX se produjo una serie de innovaciones que darían vida al plástico.

El marfil, comúnmente utilizado, es cada vez más escaso y caro: se hace necesario reemplazarlo por un material más barato. Fue en 1856 cuando se creó el primer plástico, hecho de ácido nítrico, etanol y celulosa, en el laboratorio de Alexander Parkes, un químico británico. Este material innovador se llama Parkesina, que se corresponde, hoy en día, al celuloide.

Este primer invento permitió economizar recursos naturales y fue reivindicado por los hermanos Hyatt, científicos estadounidenses, que buscaron un material que reemplazara al marfil para la fabricación de bolas de billar. Pero la justicia declaró a Clarkes como el verdadero inventor.

 

Del descubrimiento a la producción industrial de PVC

Pocos años después de la aparición de la Parkesina, el proceso se mejoró para dar vida a la Galalita, un plástico hecho a partir de la caseína, cuyo método de fabricación se mejoró a principios del siglo XX.

Al mismo tiempo, el policloruro de vinilo (conocido como PVC) fue descubierto por casualidad, en 1835 por el francés Henri Victor Regnault y en 1872 por el alemán Eugen Baumann. El polímero aparece, solidificado, en botellas de cloruro de vinilo después de la exposición a la luz solar. Pero la reproducción del proceso no se consolidó hasta unas décadas más tarde, y su producción industrial no se lanzó hasta los años 30, en particular por la empresa Union Carbide en 1933.

 

La baquelita, el primer paso en la era de la industrialización del plástico

Después del descubrimiento del PVC, fue la Baquelita la que hizo su aparición, llamada así por su inventor, el químico belga Leo Hendrik Baekland, en 1907. Fabricada a base de formaldehído y fenol (compuestos derivados del petróleo), es el primer plástico “verdadero”, 100% sintético.

La brillante innovación lo convirtió en el primer plástico producido a gran escala, aunque la comercialización masiva de este material revolucionario no llegó hasta el período de posguerra.

El poliestireno, producido por la empresa alemana I.G. Farben, y el nylon, desarrollado por el equipo de investigación de Carothers, también se convertirán rápidamente en los plásticos líderes en la escena industrial.

Mientras que muchos plásticos sintéticos se han puesto en el mercado desde entonces, las tendencias se están moviendo hacia un retorno a lo natural, con la invención de plásticos basados en materias vegetales, biodegradables y compostables.

 

 

 

Qué envase y para qué producto: las 3 preguntas esenciales para hacerse

Qué envase y para qué producto: las 3 preguntas esenciales para hacerse

El embalaje desempeña un papel clave en la preservación, protección y manipulación del producto. Hoy en día, ante las crecientes demandas en términos de higiene y seguridad, reducción de impactos medioambientales o practicidad que demandan los consumidores, los envases, como el producto contenido, cristaliza toda la atención.

¿Cuáles son los diferentes tipos de envases disponibles? ¿Qué envase será el mejor para un producto en particular? En este artículo, 3 preguntas esenciales que hay que hacerse para entender las diferentes funciones del embalaje

 

1) ¿Cuál es la función del embalaje?

El embalaje satisface las necesidades de protección, envasado y transporte del producto.

El embalaje se puede componer de uno o más componentes y tomar diferentes formas (flexible, rígido, etc.). Realiza varias funciones; envasado, transporte y protección; y satisface las necesidades que vienen determinadas por el producto que contiene. El envasado de alimentos es particularmente sensible en la medida en que los productos son inherentemente perecederos y deben, en este sentido, garantizar la máxima seguridad de los alimentos contenidos. El envasado de alimentos se adapta específicamente a la naturaleza del producto contenido y su forma, garantizando así la protección contra posibles riesgos externos de deterioro.

Hay cuatro tipos principales de embalajes: primario, secundario, de envío y de transporte.

El embalaje primario está en contacto directo con el producto. Su función es contener el producto y protegerlo de la contaminación externa. Los envases, por su proximidad directa con el producto, deben cumplir requisitos específicos en términos de seguridad sanitaria, especialmente en lo que respecta a los productos alimenticios. Es la primera barrera protectora del producto.

El embalaje secundario protege los envases primarios. Se utiliza para proteger una “unidad de venta”. Los envases secundarios facilitan el transporte, la entrega de productos y su puesta en estanterías.

El embalaje secundario también desempeña un papel de información al consumidor al comunicarle las características del producto, los procesos de fabricación y el origen de los componentes con el fin de satisfacer las expectativas de los usuarios que están cada vez más preocupados por los procesos de fabricación y envasado de los productos que compran.

El embalaje de envío asegura el producto durante el transporte. Contiene varios embalajes secundarios, generalmente acondicionados en pallets de transporte. Gracias al embalaje de envío, se facilita la manipulación de un gran volumen de envases secundarios manteniendo un cierto nivel de protección del producto.

El embalaje de transporte sólo está destinado al transporte de productos preenvasados. Las unidades de envío, protegidas por el embalaje dedicado, se transportan gracias a un sistema de pallets reutilizables. En madera o plástico, estos pallets se utilizan para transportar y almacenar grandes cantidades de productos, que también se conocen como unidades de envío.

 

2) ¿Qué tipo de envase y para qué producto?

En primer lugar, es necesario tener en cuenta la naturaleza del producto, sus características físicas y sus condiciones de deterioro para elegir el envase adecuado. A continuación, en una segunda fase, analizaremos las condiciones de uso del envase y su ciclo de vida para determinar el diseño o los materiales más adecuados.

Cuando el envase está al servicio del producto

Un envase proporciona propiedades de barrera que son más o menos eficaces dependiendo de la naturaleza del producto. Por ejemplo, un producto sólido no requiere los mismos requisitos de hermeticidad que un producto líquido o gaseoso. En otro registro, un producto valioso está protegido de miradas indiscretas en envases opacos y un producto sensible a los golpes, como el vidrio, necesita envases que limite el riesgo de rotura.

En términos de características físicas, el envase debe definirse en función del peso del producto y la cantidad prevista por unidad de venta para garantizar una resistencia suficiente. En el caso de un producto afilado, el embalaje debe ser lo suficientemente grueso como para soportar la manipulación del producto.

Por último, en términos de deterioro, el embalaje se utiliza para prolongar la vida útil del producto. Si, por ejemplo, el producto es sensible a los rayos UV que aceleran su envejecimiento, o si tiende a cargarse con electricidad estática, el embalaje ayudará a limitar los efectos de deterioro mediante la inclusión de un filtro anti-UV o antiestático.

Cuando el envase está al servicio del usuario

El envase también está al servicio del usuario, ya sea fabricante, vendedor o consumidor.

En términos de manipulación y almacenamiento, el envase facilita el control del producto, el apilamiento y el almacenamiento tanto en interiores como exteriores durante períodos cortos o prolongados en el tiempo. Puede facilitar la puesta en estanterías cuando se estudian sus características para que sea más fácil de reponer en la tienda o cuando está concebido para la exposición. Este sería el caso, por ejemplo, de un envase con un gancho incorporado, que permite colgar el producto.

Además, el envase se utiliza para proteger a las personas de los productos peligrosos. Este es el caso, por ejemplo, de un producto tóxico por inhalación o tacto. Por lo tanto, el envase desempeña un papel de protección para las personas que manipulan el producto.

Por último, el envase se pone al servicio del consumidor cuando se pretenden requisitos de reciclabilidad para cumplir con las expectativas de protección del medio ambiente.

 

3) ¿Qué envase puede resaltar mi producto?

El envase, además de proteger el producto, también desempeña un papel de valor. Destaca algunas de las características clave del producto para promover el acto de compra. Es una parte integral de la estrategia de comunicación de la empresa y participa directamente en la diferenciación e identificación de la marca por parte de los consumidores. Incluso puede convertirse en un activo comercial cuando añade una función adicional a la protección del producto.

Cuando el embalaje está al servicio de la marca

Comunicación: Los textos impresos en el embalaje presentan el producto, identifican la marca y transmiten mensajes que pueden empujar la compra poniendo en valor las características únicas del producto.

Atracción: Los colores y la textura del envase ayudan a poner en valor el producto mediante la creación de un atracción visual o táctil. Este es el caso, por ejemplo, de un envase con acabado “satinado” que da al consumidor una sensación agradable al tacto y finalmente lo convence de comprar. La forma del envase también sirve para aumentar el atractivo visual y mejorar la presentación en estantes de un producto como es el caso de una bolsa de plástico con fondo de cartón que se puede tener en pie en los estantes de la tienda.

Argumento de venta: El envase se convierte en un activo comercial cuando realiza otra función interpretada por el consumidor como un argumento de venta adicional. Por ejemplo, en el caso de productos cosméticos “de viaje” vendidos en un kit de plástico transparente recerrable, los envases, además de proteger los productos, también facilitarán su presentación en los controles de seguridad del aeropuerto. El envase se convierte en clave en el acondicionamiento del producto además de protegerlo de una manera eficaz.

¿Qué material debe preferirse para un proceso de pasteurización?

¿Qué material debe preferirse para un proceso de pasteurización?

El consumo de ciertos alimentos crudos como huevos, leche y preparaciones sin cocinar a base de estos ingredientes (mousse de chocolate casera, queso de leche cruda…) presenta un riesgo de intoxicación alimentaria. La intoxicación alimentaria puede ser particularmente peligrosa en personas con sistemas inmunitarios frágiles, niños, mujeres embarazadas y ancianos. La pasteurización de ciertos alimentos puede garantizar su seguridad, pero también aumentar el periodo de conservación. Pero ¿qué es la pasteurización? ¿Qué alimentos son generalmente pasteurizados y qué materiales de embalaje se utilizan para envasarlos?

 

¿Qué es la pasteurización?

Descubierta por Louis Pasteur en 1865, la pasteurización se ha establecido gradualmente en el sector agroalimentario como una de las técnicas más utilizadas para aumentar el periodo de conservación de los alimentos. Menos radical que la esterilización, que tiene lugar a más de 100ºC, la pasteurización consiste en un tratamiento térmico a una temperatura moderada entre 60 y 100 grados centígrados seguido de un enfriamiento rápido. Por tanto, la pasteurización ayuda a preservar mejor las propiedades organolépticas y nutricionales de los alimentos, un producto pasteurizado que a veces incluso puede considerarse como fresco (leche fresca pasteurizada, crema fresca…).

A diferencia de la esterilización, que destruye todos los microorganismos que pueden desarrollarse en un producto (larga conservación a temperatura ambiente, pero con sabor y textura del alimento desnaturalizados), la pasteurización sólo destruye una parte de ellos. Sin embargo, este procedimiento de temperatura moderada tiene como objetivo destruir toda la flora patógena que causa intoxicaciones alimentarias (salmonela, E. coli, Listeria, estafilococo dorado, etc.), lo que generalmente permite que el consumo de alimentos sea seguro.

Los alimentos pasteurizados deben envasarse herméticamente (con o sin atmósfera protectora o vacío) para hacer barrera a microorganismos externos, y estar preferentemente refrigerados para ralentizar el desarrollo de microorganismos residuales.

 

¿Cuáles son los alimentos que suelen pasteurizarse?

Los productos lácteos como la leche fresca, la crema fresca, el queso, la mantequilla, los yogures y el queso blanco a menudo se pasteurizan para proporcionar un periodo de conservación aceptable. Sin embargo, se puede encontrar en la leche cruda, pero el consumo de estos productos puede presentar un riesgo de intoxicación alimentaria, que es el caso especialmente de los quesos de leche cruda con pasta blanda (camembert, brie, coulommiers…). La leche cruda sin procesar también debe consumirse muy rápidamente, ya que no dura más de 3 días en el refrigerador, y se recomienda encarecidamente hervirla antes del consumo.

Los profesionales de la industria agroalimentaria a menudo utilizan huevos bajo la forma de productos de huevos frescos pasteurizados (huevos sin cáscaras, batidos y pasteurizados). Esto les evita el uso de productos de huevo congelados o en polvo, o huevos crudos (huevos con cáscaras) que representan un riesgo de salmonelosis. Por ejemplo, las salsas vendidas en los comercios, como la mayonesa, suelen estar hechas con huevos pasteurizados, al igual que las mousses de chocolate o los helados que contienen huevo. Por otro lado, las mousses de chocolate “caseras” y algunos helados artesanales pueden contener huevos crudos sin pasteurizar.

No se recomienda consumir zumos de frutas hechas en casa después de 72 horas de su preparación. Los zumos de frutas comercializados están generalmente pasteurizados. Los zumos que se han beneficiado de la pasteurización flash a menudo se encuentran en el pasillo de los refrigerados. Este tipo de pasteurización dura sólo unos segundos, lo que preserva en gran medida las propiedades organolépticas y nutricionales del producto. Cuando se aplica una pasteurización más larga, la calidad del zumo de frutas se ve algo deteriorada, pero luego se puede mantener a temperatura ambiente (antes de abrir) y durante un período de tiempo mucho más largo. También se pasteurizan las compotas, los purés de frutas y la fruta en almíbar. La pasteurización de frutos secos rehidratados llamados “blandos” (ciruelas pasas, albaricoques, higos, dátiles…) permite que se conserven durante varios meses a temperatura ambiente evitando el uso de conservantes.

Por último, la cerveza y la sidra de alto consumo son generalmente pasteurizadas, aunque existen versiones artesanales no pasteurizadas.

 

Un material para envases adecuado para la pasteurización del producto

Los envases para contener alimentos deben ser en primer lugar adecuados para el contacto con los alimentos. También deben ser herméticos cuando los alimentos se pasteurizan para evitar la contaminación de los alimentos por microorganismos externos (excepto en el caso de algunos quesos que necesitan respirar). Por lo tanto, debe prestarse especial atención al sellado de las soldaduras del embalaje flexible, que puede ser controlado por un dispositivo de medición de fugas.

Si el alimento recién pasteurizado todavía está caliente durante su envasado o la pasteurización tiene lugar después, es necesario elegir un material del envase que no se ablande durante el proceso. En el caso de una bolsa de plástico, se puede considerar que si la temperatura permanece por debajo de su punto de reblandecimiento Vicat, la resistencia al calor del embalaje es suficiente. Por lo tanto, el PE será adecuado como capa de soldadura en la mayoría de los casos de pasteurización, pero un PP proporcionará más seguridad cuando la temperatura supere los 90ºC.

En la capa externa del envase, una lámina PET o PA biorientada se utiliza a menudo para aportar propiedades de barrera al oxígeno y rigidez a la bolsa, el PA está recomendado para hacer el vacío.

Si se requiere una excelente barrera de oxígeno, una capa de EVOH también se puede incorporar a la lámina de plástico, que a menudo se coextrusiona entre 2 capas de PE para protegerlo de la humedad.

Por ejemplo, se pueden utilizar diferentes láminas plásticas complejas para el envasado de productos pasteurizados, como queso o frutos secos rehidratados: PET/PE, PA/PE, PET/PE-EVOH-PE o un film reciclable PE/PE-EVOH-PE.

El uso de un sistema de cierre (Zipgrip, Sensogrip…) permitirá además de su practicidad aumentar el periodo de conservación de los alimentos después de la primera apertura de la bolsa, limitando la exposición de los alimentos a los microorganismos ambientales y al oxígeno, evitando su secado y preservando sus aromas.

Por tanto, el proceso de pasteurización no puede ser eficaz sin el acondicionamiento adecuado. La elección de un envase de plástico flexible recerrable que dispone de una cadena de reciclaje (por ejemplo, una bolsa compuesta por un film complejo PE/PE-EVOH-PE con un sistema de cierre de PE) puede reducir el desperdicio de alimentos mientras se utilizan envases prácticos, ligeros y reciclables.